La moda, la ultimo ahora es ser anti-taurino y no precisamente por lo acaecido en Cataluña con las preliminares votaciones, eso es consecuencia de la moda.
Entiendo, comprendo y admiro a las personas que tienen amor a los animales, pero lo que no entiendo es que escudándose en el maltrato animal quieran imponer sus criterios ante esa inmensa mayoría que si queremos seguir acudiendo a las plazas de toros.
No se manifiestan de una manera ortodoxa exponiendo sus ideas, todo lo contrario, se manifiestan de las formas mas violentas y estrafalarias posibles. Unas veces desnudos en la vía publica, las otras cortando el paso a los aficionados que pretenden acceder a una plaza de toros y ahora ha aparecido la moda de desear para el torero hasta la muerte(basta darse una vuelta virtual por Internet.
Esto se contradice, ¿buscan el bienestar de los animales y desean toda clase de maldades para las personas?
Cuanta falsedad. Volvemos a lo de antes, es solo una moda el ser anti-taurino.
Por muy fijo de ideas que sea uno, no puede querer por la fuerza que los demás acepten sus ideas. Creo que los que vamos a las plazas de toros no actuamos de esa manera, vamos, disfrutamos o no de los que nos gusta y nunca obligamos a nadie a se aficione y se venga con nosotros, las taquillas de las plazas de toros se abren para todos, a los que no le gusta pues no van.
Voy a contar la historia de una anti-taurina que acude a todos los eventos que su colectivo organiza frente a las plazas de toros en señal de protesta.
Esta Señorita como es amante de los animales tiene a su cargo dos preciosos perritos, Tania la hembra y Aristos el macho, son de la misma camada.
Estando Tania en época de celo, su hermano Aristos guiado por los instintos del animal la monto lo que dio el resultado de una camada de tres cachorritos que nuestra amiga consiguió colocar entre familia y amistades.
Pero para que esto no ocurriera mas, tomo la decisión de castrar al pobre Aristos, que desde entonces le ha privado del tan natural instinto de macho.
Aquí no entraba el maltrato animal, aquí lo que imperaba era el bienestar de ella al no tener preocupaciones cuando a la buena de Tania se le aparecía la época de celo.
¿El no dejar a los animales en su habitad natural no será también maltrato?
Nosotros somos los malos, los que no tenemos sentimientos, los asesinos, los que disfrutamos con el sufrimiento del toro. Vamos los malos de la película.
Quizás seamos los malos, pero en ningún momento tratamos de conseguir que haya mas aficionados por la fuerza, ni llevamos a nadie por la fuerza a los toros.
martes, 5 de enero de 2010
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