lunes, 13 de julio de 2009

En la cabaña de bravo, desde tiempos ancestrales hay una vieja tradición ganadera, cuando un toro causa la muerte a un torero, el ganadero sacrifica a la vaca madre para que no tenga mas toros asesinos.
Esto es síntoma de lo que el mundo taurino respeta las desgracias mortales de los toreros.
En esta feria de San Fermín hemos tenido la desgracia que un corredor ha fallecido casi en el acto por cogida del toro CAPUCHINO de la ganadería JANDILLA.
Se da la circunstancia que el corredor DANIEL JIMENO ROMERO era un profesional, además de como corredor de encierros, como taurino, era MOZO ESPADAS.
El mozo de espadas es un miembro mas de la cuadrilla y como profesional taurino figura en el registro de profesionales taurinos en el MISNISTERIO DEL INTERIOR.
Se guardo un minuto de silencio en la plaza con los toreros en el paseíllo desmonterados y seguro que rezando por el compañero caído, en el tendido también se guardo el respeto que merece la ocasión.
Según se desprende de las informaciones de los medios de comunicación, las autoridades de Navarra se han volcado con la familia, pero hay que poner un pero, el mismo día de la tragedia se dio la corrida, se lidio a CAPUCHINO, el FANDI que había brindado al cielo, le corto una oreja que paseo por el anillo entre aplausos y vítores, (no dudo que la faena fue merecedora de dicho premio), el toro fue pitado en el arrastre, no por su compartimiento en la arena, por lo que había hecho en el encierro.¿No hubiese sido más ético apartar el toro de la corrida? ya que no se suspendió.